Kwalama significa convivencia con todo, es el principio de equilibrio y bienestar alimentario, material y espiritual de los Kogui; es equilibrio con la naturaleza, con las personas y con uno mismo. Para ellos el bienestar con todos los elementos de la naturaleza y con las personas es una manera de estar en contacto con sus lugares de origen, que son «semillas» que conectan la naturaleza y la mantienen en equilibrio. 

Todo cuanto existe en la Tierra, desde las piedras hasta los seres humanos, tiene su semilla de origen o kwalama en un lugar sagrado. A través de estos lugares se conectan todas las cosas con su origen en el mundo espiritual. Por ello, cuando se altera un elemento de la naturaleza —agua, aire, tierra, animal o persona—, se rompe el principio de kwalama y otros seres y elementos pueden verse afectados. Los niños y las niñas kogui son educados desde muy pequeños para cuidar y mantener su armonía con naturaleza. Por eso, en los lugares sagrados —como cerros, lagunas, ríos o casas tradicionales—, los Kogui hacen cantos y danzas para eliminar las enfermedades físicas y espirituales de las plantas, los animales o las personas, pues todos los seres de la naturaleza y sus acciones se conectan bajo el principio de equilibrio y cuidado. 

En estos sitios sagrados también se piden permisos para realizar distintas actividades, desde ir de caza hasta cosechar y dar nombre a un niño o «bautizarlo». De esta manera se mantienen las semillas de origen y se siembra el alimento espiritual o kwalama. Por ejemplo, al caminar por la Sierra Nevada de Santa Marta, un atento observador podrá notar patrones circulares en las piedras. Estos diseños son reproducidos por las mujeres kogui en la base de sus mochilas; son el pensamiento semilla de la mochila puesto en las piedras. 

Para los Kogui hay un tiempo de espera y un trabajo espiritual previo a la siembra. Por eso, cuando se siembran las semillas se acompañan por el kwalama que las protege, para que crezcan sanas. De igual manera, cuando nace un niño o una niña, los padres y su autoridad espiritual, el mama —palabra que significa sol—, van al lugar de origen para protegerlo. En Tezhumake, por ejemplo, el telugumu es el lugar de bautizo. Allí, con el agua, las piedras y los elementos de la naturaleza, se da nombre al niño o a la niña y se hace saneamiento, es decir, limpieza física y espiritual para que se crezca bien, viva bien y tenga equilibrio con la naturaleza.