Varias veces al día los Awá se reúnen para comer y este es un tiempo para conversar y mostrar el cariño que se tienen entre sí. La madre cocina, con la ayuda de las niñas, y ella y los mayores reparten los alimentos equitativamente. La madre premia con un bocado suculento al pequeño de dos años que se ha acercado a su hermano menor con ternura, los hermanos mayores dan bocados a los menores, o al revés. La comida va de una mano a la otra, igual que la palabra: en awá pit, así se fortalecen el tejido del pensamiento, la amistad y la cultura. En esto confían las mujeres Awá para resistir los conflictos que cercan su mundo: la presión de los colonos, la guerra, las drogas.